“SOY ADICTO A LOS ANALGÉSICOS”

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“SOY ADICTO A LOS ANALGÉSICOS”

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Depende de la naturaleza del fármaco, depende de la persona que lo tome y de las circunstancias bajo las cuales lo esté tomando.


Sin embargo, la Agencia Regulatoria de Medicinas y Cuidados de Salud del Reino Unido (MHRA) ha hecho público un informe que alerta de que sólo son necesarios tres días para que una persona pueda llegar a ser considerada oficialmente adicta a un analgésico si abusa descontroladamente de su utilización.


June Raine, directora de Vigilancia y Control de Riesgo de la MHRA, recuerda que tomados de manera correcta y para el propósito correcto, los fármacos de codeína y dehidrocodeína (analgésicos), son muy efectivos y aceptablemente seguros. Sin embargo, alerta de que un mal uso puede conducir directamente a la adicción del fármaco. En este aspecto, Rafael Guayta, miembro del Observatorio de Medicamentos de Abuso del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, resalta que “ningún medicamento es bueno o malo. Lo que sí existe es una mala utilización de estos mismos fármacos”.


Normalmente el adicto, no busca paliar un dolor. “Busca su efecto placentero, aunque sea adverso”. Según la MHRA, en Reino Unido se venden cada año aproximadamente 27 millones de paquetes de analgésicos que contienen codeína. De ellas, unas 30.000 personas se han ‘enganchado’ a estas medicinas, aunque presienten que sólo es “la punta del iceberg”. Guayta considera, que es prácticamente imposible acotar la franja de los adictos a los medicamentos. “Normalmente el individuo no pide información ni consejo ni atención porque no se considera adicto. Se enmascara la adicción, buscando síntomas para que se le sigan suministrando más dosis”, cuenta Guayta.


Se ha especulado mucho sobre quién es más propenso a excederse en la toma de ciertos medicamentos. En Estados Unidos el joven adolescente o universitario es el perfil que mejor encaja. En España, los varones de 25 a 35 años de clase media baja son los que más fieles agrupa en su particular peregrinaje hacia la ‘droga’, enmascarada en analgésicos. Normalmente los buscan para “sentirse relajados, que los mantenga alerta, que aumente la potencia sexual o que les produzca efectos alucinógenos”, detalla Guayta. El individuo percibe el síndrome de abstinencia y no concibe un día sin tomar estos medicamentos porque su organismo ya le envía señales de que algo, sin ese medicamento, no va bien. Al final, si se prolonga en el tiempo, tienen la ansiedad de buscar y la necesidad de encontrar donde sea el medicamento, que no es otra cosa que una droga para la persona que abusa de ellos. Y ahí es donde entran en juego los falsos dispensadores de estos productos en Internet.


Normalmente es el entorno de la persona ya adicta, el que antes se da cuenta de que tiene un problema con el medicamento cuando observan un desvío de “la atención de su esfera social y laboral” y de que su único propósito es conseguir a toda costa la bendita pastilla. Deforma su realidad. Delante del farmacéutico, las señales de alarma más pronunciadas saltan cuando el individuo solicita una marca determinada, “a veces incluso sin terminar el último frasco de fármaco. Además no explica por qué lo necesita ni muestra ningún cuadro clínico específico”. Es entonces cuando nos encontramos ante una dependencia, y por tanto una adicción a estos medicamentos.


Puede provocar fallos multiorgánicos


Aunque la mayoría de las personas hacen un uso responsable de estos medicamentos, el consumo inadecuado o sin prescripción médica es motivo de preocupación para la salud pública. Cuando alguien abusa de un medicamento, automáticamente se expone a daños que pueden llegar a ser irreparables: “Podría llegar incluso a provocar fallos multiorgánicos”, alerta Guayta. Todo depende del medicamento que sea.


La codeína es un opioide, lo cual quiere decir que es una sustancia psicoactiva o droga, al igual que la heroína, morfina o metadona que son opioides también. Se usa para aliviar el dolor moderado o severo en trastornos como la migraña, dolor dental, menstrual o de espalda. Ahora, la MHRA afirma que estos fármacos, a partir de ahora se venderán con advertencias más claras y prominentes sobre su riesgo de adicción tanto en el empaquetado como en el folleto interior. Así como deberá advertirse a los consumidores de que no tomen el fármaco durante más de tres días seguidos y se retirarán del empaquetado las sugerencias de usar las medicinas para aliviar catarro, gripe, tos y garganta irritada, así como referencias a trastornos con dolor leve.


Si por desgracia eres una de las tantas personas que padece esta adicción, en Andasol podemos ayudarte a superarla, gracias a un equipo experto en todo tipo de adicciones. Visita nuestra página web: www.andasol.org, o bien llámanos al 952 66 51 23.


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